1842      Desarrollo de la educación y la cultura
Desarrollo de la educación y la cultura
La fundación de la Universidad de Chile, compuesta por 5 Facultades, en 1842; la Escuela Normal de Preceptores ese mismo año; la reforma del Instituto Nacional; la creación de escuelas preparatorias; la fundación de la Academia de Bellas Artes; la Escuela de Arquitectura y la Escuela de Artes y Oficios, son algunas de las expresiones que ilustran la preocupación por la educación durante este período. La importancia que ha cobrado la instrucción es compartida por la clase dirigente, al igual que la opinión respecto del oscurantismo en que la corona española había mantenido a sus colonias. La influencia de la Ilustración francesa se nota desde los inicios de la República. Un ejemplo de ello es el hecho de que muchos jóvenes de la elite se educan en Europa, especialmente en Francia. Otro factor de influencias en el plano educativo y cultural es la llegada de importantes intelectuales extranjeros, como el eterno fundador de liceos y colegios, José Joaquín de Mora, el médico Lorenzo Sazié, el naturalista polaco Ignacio Domeyko, el físico y químico francés Claudio Gay, los pintores Mauricio Rugendas y Raymond Monvoisin y, por supuesto, el venezolano ícono del hombre ilustrado del siglo XIX, Andrés Bello, sólo por mencionar algunos.

En el plano de la cultura, uno de los elementos más destacados es la creación del Movimiento Literario de 1842, impulsado en parte por dos polémicas intelectuales que se dan a través de la prensa. La primera de ellas, entre Bello y Domingo Faustino Sarmiento, es conocida como la "controversia filológica", y se manifiesta a través de misivas en los periódicos entre abril y junio del 42. La otra, se da a partir de un artículo publicado en Valparaíso, titulado "Clasicismo y Romanticismo", y firmado por el argentino Vicente Fidel López, en colaboración con Juan María Gutiérrez y Juan Bautista Alberdi, el cual es replicado por Salvador Sanfuentes. Estas dos escaramuzas, que contienen estilos y posturas intelectuales diferentes, son el abono para la creación de la Sociedad Literaria fundada por José Victorino Lastarria, quien se convierte en su Presidente, y la participación de Salvador Sanfuentes, Francisco Bilbao, Manuel Antonio Tocornal, Antonio Varas, José Joaquín Vallejo, Aníbal Pinto y Domingo Santa María, entre otros. La sociedad tiene como propósito impulsar la formación literaria de la juventud, leer y analizar obras clásicas europeas o poesías y artículos de los miembros. Pero, sobre todo, se promueve una literatura de identidad nacional, funcional al proyecto político liberal de nación, que proponía la clase ilustrada chilena.La labor de este grupo se plasma en la publicación de la revista Semanario de Santiago. La sociedad dura formalmente hasta 1843, pero su influencia es incuestionable, ya que a partir de allí se publican muchas revistas literarias, como por ejemplo El Crepúsculo, El Clarín, Miscelánea y El Picaflor, entre otras. A pesar de su corta vida impactan a todo el ambiente cultural y aristocrático de su época. En esos años (1847) se publica el himno nacional, cuya lírica es escrita por Eusebio Lillo.
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