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Haydeé Inostroza Díaz

La directora que logró cambiar una escuela

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Se atrevió y puso todas sus energías en algo que parecía imposible. Haydeé Inostroza convirtió a la Escuela Ciudad de Frankfort, de San Joaquín, en uno de los mejores colegios de la comuna. Comprometió a padres, docentes y alumnos en un mismo proyecto. Los resultados: alzas sostenidas en el Simce y la reciente certificación de Fundación Chile.

Al llegar por primera vez a la Escuela Ciudad de Frankfort, en mayo de 2007, la directora Haydeé Inostroza se encontró con un panorama deprimente: el color ocre de las murallas estaba añoso, como si no las hubieran pintado desde hace 20 años; los basureros de las salas eran tarros de pintura donde todo estaba pegado; las cortinas lucían rotas y, más grave aún: docentes y niños estaban inmersos en una rutina tediosa: venían al colegio porque había que venir, trabajaban porque había que trabajar.
“Me paré al medio del patio –recuerda Haydeé-. Nunca lo voy a olvidar, era mayo y hacía mucho frío. Me pregunté: “¿Seré capaz de hacer algo aquí? ¿Me quedo o me voy?” ¡Había que cambiar tantas cosas! Pero luego, me dije a mí misma: “Si me gané un concurso público para desempeñarme como directora, me tengo que quedar”.

Decidida y tenaz, comenzó a estructurar el trabajo que tenía por delante. En primer lugar, instaló normas de acceso muy claras en el colegio, pues hasta ese momento cualquier persona entraba a tomar agua o utilizar los baños, lo que ponía en riesgo la seguridad de los niños. Luego, cambió la imagen del colegio: con el apoyo de los apoderados, desarrolló “completadas” (instaló stands donde se vendían completos) para obtener recursos que permitieran pintar el colegio y comprar cortinas y basureros nuevos. Y, en forma paralela, inició una tarea personalizada con los docentes.
Haydeé empezó a hablar con cada uno de ellos para que se encantaran de nuevo con la profesión. “Les insistía en que los niños tenían que ser bien tratados. Poco a poco, fui ganándomelos, incluso a quienes tenían un carácter más fuerte”.

Se preocupó de contar con un equipo de docentes, paradocentes y auxiliares comprometidos 100% con la escuela. Pero, ¿cómo logró que se comprometieran de verdad? Sin duda, influyó el hecho de que Haydeé no es una directora encerrada en su oficina: está presente en todo el colegio, es posible verla recorriendo el patio, observando clases de los docentes y también dictando sus propias clases (en primero y cuarto básico). Ha sido capaz de desarrollar una gestión autónoma y se ha preocupado especialmente de ir monitoreando periódicamente el desempeño de cada uno de sus profesores.



El sello de Haydeé Inostrosa

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Su experiencia en el aula es algo que no se discute entre los profesores. Haydeé –quien se tituló como profesora de Educación General Básica de la Universidad de Tarapacá- conoce muy bien cuáles son los contenidos que se deben trabajar en cada curso y cuánto se puede llegar a enseñar en una hora pedagógica. Ella es capaz de ir a observar una clase y retroalimentar después al profesor/a. No sólo le comunica los errores detectados, también le apoya con estrategias concretas para mejorar. Incluso, si ve a un docente complicado al iniciar una clase, ya sea por problemas de manejo de grupo o derivados de algún contenido, entra a la sala y lo ayuda.

Sofía Tapia, jefa de UTP, comenta que “tanto la directora como yo visitamos el aula con regularidad y con una pauta de observación de clases que ha sido previamente consensuada con los profesores. Se trata de una práctica muy útil, pues permite retroalimentar después al docente con ideas y sugerencias que le van a servir para mejorar su desempeño profesional”.

Este trabajo en terreno incluso le ha permitido a Haydeé poder detectar en el colegio a los profesionales que tienen las competencias y el perfil necesario para ejercer funciones que exigen liderazgo. Les ha dicho: “Usted, prepárese, porque tiene competencias para ser un muy buen jefe técnico” o “Usted, prepárese, porque puede llegar a ser un muy buen coordinador de ciclo”.

Pero esta directora no sólo brinda apoyo y ánimo al equipo docente con el que trabaja, no tiene problemas al momento de hacer exigencias. Cuando llevaba sólo un año a la cabeza de esta escuela, le pidió a los docentes que se cambiaran de sala, porque hasta ese momento ellos/as eran dueños de sus salas y éstas estaban ubicadas sin ninguna organización: al lado de un Quinto Básico había un Primero, etc.

Haydeé recuerda que “hubo resistencias de todo tipo: enojo, molestia, etc. Pero yo insistía: “¡Es por el bien de los niños! Si no me saludaban, yo igual las saludaba. De a poquito, la gente se fue soltando. Como yo no tenía compromisos con nadie, no era amiga de nadie y nadie me conocía, pude instalar mi sello. Ésa es la base de un director que asume en un colegio: “Si quieres cambios, instala tu sello”, con todo el cariño del mundo, con buenas palabras, pero instala tu sello, sin temor”.
Su sello está cruzado por las palabras eficiencia, apoyo, exigencia, cariño e identidad con el colegio.

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Los apoderados: necesarios para el cambio

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Pero para poder instalar ese sello en la Escuela Ciudad de Frankfort y así lograr cambios efectivos, Haydeé Inostroza sabía que tenía que lograr comprometer a los padres y apoderados. Decidió seguir el ejemplo de dos directoras a las que recuerda con especial cariño: Ana Salazar, del Colegio Santa Ana de Talagante y Marina Roa, del Colegio Pierre Teilhard de Chardin de La Florida, quienes no sólo se preocuparon de estrechar lazos con los docentes, sino también con las familias de los alumnos.

En la Escuela Ciudad de Frankfort, que cuenta con una población importante de niños vulnerables, era necesario conquistar a los apoderados, sobre todo para asegurar la asistencia de los alumnos a clases. Haydeé Inostroza logró aumentar este indicador en un 20%: el 2007 la asistencia era del 70% y el 2010 del 90%. ¿Cómo lo hizo? Ella no sólo se instalaba en la puerta del colegio, saludaba a los padres y conversaba con ellos acerca de sus hijos y del colegio. Además, institucionalizó el “trabajo con las familias los días sábados”, oportunidad en la que celebra el día de la mamá, el día del papá, el aniversario del colegio, la celebración de Fiestas Patrias, etc. Esos días autoriza que funcionen stands en el colegio, atendidos por comisiones de apoderados, en los que se venden completos, hamburguesas y churrascos; la mitad de las ganancias son para el curso y la otra mitad para el colegio.

Haydeé reconoce que “la primera vez que convoqué a los apoderados se impresionaron porque había que trabajar los sábados, pero después estaban felices. Los profesores al principio tampoco estaban muy contentos, pero establecí una compensación: trabajaban el sábado y se podían tomar libre un día entre feriados. Tomamos un calendario y dijimos: “Todos estos días vamos a trabajar los sábados y a cambio, vamos a tener libres tales días”. Todo negociado con los profesores”.

Tanto los apoderados como los niños hoy tienen expectativas de futuro y creen en el desempeño del colegio. Al respecto, Haydeé explica que han hecho un trabajo de autoestima con ellos: “Les decimos una y otra vez que son los mejores, los más inteligentes, que pueden ser profesionales y que el único capital que tenemos todos es la educación”.

Esto explica por qué en las paredes del colegio hay trabajos de niños de Cuarto, Quinto y Sexto Básico, hechos en cartulina, donde se leen frases como: “Somos los mejores”, “El mejor colegio de San Joaquín” o “Hay dos caminos y al estar en esta escuela, estás en el mejor”.

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Logros concretos

Esa convicción, esas expectativas de futuro, es lo que está detrás del avance sostenido que ha experimentado la Escuela Ciudad de Frankfort en los resultados Simce. A igual que en las mediciones 2008 y 2009, este año quedó en evidencia que en lectura y matemática –a nivel de cuarto básico- sus puntajes están por sobre el promedio nacional, instalándose entre los cuatro mejores colegios de la comuna, incluyendo a los establecimientos particulares subvencionados.

Por otra parte, el Consejo Nacional de Certificación de Fundación Chile recientemente entregó el “Sello de Calidad en Gestión Escolar” a este colegio por su destacado trabajo “para mejorar los resultados académicos” y por su labor “con niños con especial vulnerabilidad”.

Haydeé tiene más de una razón para estar orgullosa. Sus esfuerzos, el sello que ha tratado de plasmar en el colegio, ha dado resultados concretos y se puede traducir en cuatro áreas de trabajo: liderazgo pedagógico efectivo, docentes comprometidos con su trabajo, apoderados comprometidos con la labor que desarrolla la escuela, alumnos y familias con expectativas de futuro. En síntesis, trabajo en equipo de toda la comunidad escolar.

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Autonomía en la gestión

Entre 2007 y 2008 jubilaron cuatro docentes de la Escuela Ciudad de Frankfort. Carlos Herrera, director de Educación de la Municipalidad de San Joaquín, tomó muy en cuenta las recomendaciones de la directora de ese establecimiento escolar, Haydeé Inostroza, para llenar esos cupos.

Ella cuenta que han confiado en su gestión, en las sugerencias que ha hecho para ir llenando cupos: “Eso ha sido para mí muy importante, porque me ha permitido buscar a docentes con las competencias y el perfil que el colegio necesita. Es una tremenda ventaja para mí y de ahí en adelante siempre ha sido así”.
De hecho, si alguien tiene una licencia médica prolongada o está a punto de jubilar, Haydeé ya sabe que ella tiene que proponer nombres para cubrir la vacante. “Ésa es una tremenda fortaleza, porque no ocurre en todos los municipios, y eso ha ayudado mucho porque trato de que se produzca un equilibrio entre colegas con experiencia y chiquillas jóvenes, lo que permite una buena articulación”.

Pero esta directora no sólo se preocupa de sugerir nombres adecuados. También se encarga de ir monitoreando periódicamente el desempeño de cada uno de sus profesores. Lleva un registro y a fin de año, evalúa si cumplen con un porcentaje importante de los requisitos necesarios para quedarse en el colegio o no. En todo caso, para ningún profesor esto es una sorpresa.

Incluso, al terminar el primer semestre se destina un día completo para realizar una jornada de evaluación con los docentes, donde cada uno de ellos entrega un informe a la directora sobre el estado de avance de su curso. Al día siguiente, se realiza la jornada de planificación del segundo semestre, a la luz de las conclusiones de la jornada anterior.

Sofía Tapia, jefa de UTP, comenta que la directora está presente en ambas instancias: “Ella recibe y lee cada uno de los informes preparados por los docentes, conversa con ellos de los temas que le preocupan. Yo, en mi calidad de jefa de UTP, también entrego un informe, donde detallo cómo se han desarrollado las visitas de aula y los procesos de planificación. Para entonces, la directora ya cuenta con bastante información: ha observado distintas clases y se ha reunido previamente con cada uno de los docentes para aconsejarlos, sugerirles estrategias y explicarles en qué deben mejorar”.

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Resultados en el Simce

La Escuela Ciudad de Frankfort logró muy buenos resultados en el Simce 2010: a nivel de cuarto básico, obtuvo en lectura y matemática puntajes por sobre el promedio nacional, con 276 y 275 puntos respectivamente. Es así como se instaló entre los cuatro mejores colegios de la comuna.

En lectura, hay avances sostenidos en el tiempo que es importante destacar: el 33% de los alumnos de este establecimiento ahora alcanza un nivel de logro avanzado, es decir, sí logra los aprendizajes esperados para cuarto básico y el 61% llega a un nivel de logro intermedio, con aprendizajes correspondientes a tercero básico. En cambio, el 2007 –año en que la directora Haydeé Inostroza asumió el colegio- la situación era bastante más complicada: apenas el 14% de los alumnos alcanzaba un nivel de logro avanzado y el 27%, un nivel intermedio. Además, entre 2007 y 2010 se avanzó de un 59% de alumnos con un nivel inicial de lectura a un 6% en esa situación.

En matemática ocurrió algo parecido. El Simce 2010 reveló que el 32% de los alumnos de la Escuela Ciudad de Frankfort alcanza un nivel de logro avanzado, es decir, sí logra los aprendizajes esperados para cuarto básico y el 53% llega a un nivel de logro intermedio, con aprendizajes correspondientes a tercero básico. Sólo un 16% muestra un nivel inicial en esa asignatura. Nuevamente, los avances respecto de 2007 son impresionantes, pues ese año el 68% de los alumnos tenía un nivel inicial en matemática, el 23% un nivel intermedio y el 9% un nivel avanzado.

Haydeé Inostroza está convencida que hay dos proyectos que han contribuido a este avance sostenido en lectura y matemática: “La aventura de leer y escribir” y “Mi mundo en números”. Ambos se trabajan en todos los cursos de primer ciclo básico y están dirigidos en forma conjunta por las profesoras de las asignaturas respectivas, la jefa de UTP y la directora.

Por otra parte, los resultados Simce 2010 indican que en comprensión del medio social y cultural este colegio subió 23 puntos en comparación con la medición inmediatamente anterior (de 240 a 263 puntos). Y en matemática disminuyó un poco su rendimiento (285 a 275 puntos), pero aún así alcanzó 22 puntos más que el promedio nacional. Al respecto, Haydeé señala que hay que considerar que no todos los cursos tienen las mismas habilidades, pero explica que esto no es excusa para trabajar con más esfuerzo aún. Por esta razón, este año se ha preocupado de potenciar un trabajo muy responsable por parte de los docentes y de mantener una cultura de altas expectativas entre los estudiantes y sus familias.

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Certificación de Fundación Chile

El Consejo Nacional de Certificación de Fundación Chile recientemente entregó el “Sello de Calidad en Gestión Escolar” a la Escuela Ciudad de Frankfort por su destacado trabajo “para mejorar los resultados académicos” y por su labor “con niños con especial vulnerabilidad”. Una noticia que el colegio destaca en un amplio mural –ubicado a la entrada del colegio- y que ha puesto muy alegre a toda la comunidad educativa.
¿Qué rol ha jugado la directora Haydeé Inostroza en esta tarea? En honor a la verdad, ha sido ella quien ha impulsado los distintos cambios que han hecho posible obtener esta certificación:

1. Los niños reciben todas sus horas de clase sistemáticamente, aún cuando un profesor/a presente licencia médica. Esto es posible porque la directora ha instalado una suerte de puzzle con todos los horarios de los docentes, por lo que le es fácil visualizar cómo cubrir una ausencia si falta algún profesor/a. Haydeé explica que trabaja con su jefa de UTP en el escritorio del lado y señala con voz firme: “Cuando un docente falta, le digo a la jefa de UTP: “Ya, movamos el rompecabezas y veamos quién puede ir a reemplazar a determinada profesora, porque los niños no pueden quedar solos”. Y si no hay nadie disponible, va ella o voy yo, pero el curso jamás queda solo”.

2. Se han instalado talleres de apoyo pedagógico, utilizando los recursos que entrega la Ley SEP (Subvención Escolar Preferencial). En el Plan de Mejoramiento, la directora incorporó temas como inglés, educación artística, música y psicomotricidad, lo que ha hecho posible que hoy el colegio cuente con especialistas en esas áreas. Además, los recursos que entrega la Ley SEP han permitido contratar a una educadora diferencial que se encarga de aquellos niños que requieren un apoyo más personalizado.

3. Los profesores/as con fortalezas en ciertos subsectores de aprendizaje realizan horas de reforzamiento después de clase para los alumnos, gracias a los recursos que entrega la Ley SEP. Por ejemplo, Haydeé Inostroza detectó que una profesora que trabaja en Primer Ciclo Básico es muy hábil en matemática y ahora esa profesora trabaja las llamadas “horas SEP matemática”. Es decir, después de la jornada normal de clases trabaja con alumnos de Tercero y Cuarto Básico reforzando contenidos de esa asignatura.

4. La directora se encarga de hacer clases, particularmente sobre contenidos en que los docentes manifiestan dificultades. Haydeé cuenta que a ella le encanta la matemática y actualmente está haciendo clases a un Cuarto Básico, dos horas semanales: “Si la profesora me dice a mí: “Yo necesito que Ud. les enseñe el ámbito numérico”, yo voy y hago la clase sobre el ámbito numérico. Si me dice: “Tengo falencias para enseñarles las tablas”, ahí voy. De hecho, ahora estoy enseñando justamente las tablas y las vamos a trabajar hasta que las aprendan, para que después ellos puedan entender el contenido que la profesora va a pasar sin tener que devolverse hacia atrás”.

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