¡Por dios que tenían claro para qué habían nacido!
Fotografía blanco negro del Padre Hurtado junto a muchos niños

Nosotros leímos el evangelio por cinco años... Me han preguntado: "¿y no se repetían?". Claro que nos repetíamos, pero partíamos de nuevo... el asunto está en que no es lo mismo leer el evangelio usted solo que con un maestro. Por eso a mí no me cuesta hablar de lo que un maestro es, porque los he visto. Yo no he estudiado esto en los libros, los he tenido conmigo...

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Fotografía color de perfil del rostro de Gabriel Castillo

La gente se encuentra con sistemas que tienen resueltas las cosas donde los que aprenden están a este lado y los que no aprenden están a este otro lado. Y la gente llega a pensar que estos son buenos alumnos, estos son medianos y estos son malos. Y piensan eso porque no han trabajado con ellos, porque eso soluciona el problema de inmediato pero domina la injusticia. Porque los niños venían a aprender...

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Fotografía color de un grupo de escolares saludando y riendo

Es muy agradable cuando usted en la sala de profesores está cortando las huinchas por ir a su curso, porque ellos están trabajando. No hay cosa más rica que encontrarse con 40 chiquillos chicos que están a la espera de que con usted van a aprender. Antes no habían aprendido, pero les dijeron que con usted, sí. Y piensa: "yo despierto esas ilusiones, madre mía. Hay que pensarla mil veces para no quedar mal parados..."

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En esta 3º parte de la entrevista, Gabriel Castillo, nos cuenta sobre el programa de Aseguramiento de los Aprendizajes Básicos.

¿Quiénes han sido sus maestros?

Alberto Hurtado... La historia es más larga. Yo había tenido un maestro de niño... Tenía 10 años cuando una pelota de trapo con la que jugaba se entró por la casa del obispo de Talca, que se llamaba Manuel Larraín. Yo entré a sacar la pelota y el me pilló. En cualquier historia esto termina con un reto: - ¡Qué está haciendo ahí, metido entre mis rosas... ten más cuidado!... Pero de ahí partió una larga amistad. Cuando cumplí la edad de venirme a estudiar a Santiago me dijo qie si quería estudiar para profesor tenía que venir al Pedagógico de la Universidad de Chile... Yo le dije, pero cómo, ¿sin maestros no se puede? Y él me dijo busca a Alberto Hurtado...

Y yo me dediqué a buscar a Alberto Hurtado. Como era un huaso que venía de Talca, caminaba por la pura Alameda para no perderme.. y le preguntába a medio mundo si conocía a Alberto Hurtado, pero era un ser desconocido... Ahora si usted pregunta todo el mundo le puede hablar de él, pero en ese tiempo era un ser desconocido. Hasta que me encontré con alguien que me dijo yo lo conozco y que me llevó a una reunión con él, era un grupo de universitarios..

¿Qué hacían?

Leímos el evangelio durante cinco años... no importa qué es lo que hacen los maestros, eso no tiene mayor importancia. El grande era él. Cuando él es grande las cosas que va a hacer van a ser muy grandes... Nosotros leíamos el evangelio... Me han preguntado: "¿y no se repetían?" Claro que nos repetíamos, pero partíamos de nuevo... el asunto está en que no es lo mismo leer el evangelio usted solo que con un maestro. Por eso a mí no me cuesta hablar de lo que un maestro es porque los he visto. Yo no he estudiado esto en los libros, los he tenido conmigo...

¿Usted ha visto al obispo Larraín y a Alberto Hurtado, a quién más ha visto?

Jaime Eyzaquirre. Uhhhh... sería muy largo de explicar lo que era estar en una clase con Jaime Eyzaguirre y desear que nadie preguntara nada para que no le fueran a interrumpir. El otro era Eugenio González. Senador socialista, profesor de Sociología de la Educación. Eugenio se paseaba haciendo clases, la mano en el bolsillo. De pronto se paró y nos dijo: "Sí, sé. Sé que no debo pasearme. Dicen los pedagogos que distrae al alumno y lo desconcentra pero tengo que explicarle a ustedes que si no paseo, no puedo pensar...". El hombre tenía claro que se sentía en pecado pero al mismo tempo él decía:"Yo tengo límites, si usted me sujeta yo no puedo pensar. Yo para poder pensar y dar esta visión de mundo que tengo necesito pasearme, perdónenme". Pueden ser de cualquier color. En cualquier grupo puede haber un hombre superior que ¡por dios que tenían claro para qué habían nacido!

Nos hemos encontrado con un mundo en el cual hay mucha injusticia, le pueden dar otro nombre a la injusticia... Hay gente que tiene derecho a leer un libro y entenderlo como lo puedo hacer yo y lo tiene en las manos y anda preguntando quién me lo puede leer. Es un ser enfermo de comprensión de texto. Está buscando un maestro y no los tiene. En el sistema nacional está lleno de gente que llaman "que no entiende", gente que sale mal en las pruebas... si se le enseñara a saber qué es lo esencial a esa gente vería lo hermoso que es y cómo aprendería, como preguntaría...

¿Usted está a cargo del programa de Aseguramiento de Aprendizajes Básicos?

Se llamaba primero escuelas de anticipación, pero esa palabra les pareció muy difícil...y tenían razón. Era una escuela que anticipe la sociedad más justa que yo quiero. La gente se encuentra con sistemas que tienen resueltas las cosas donde los que aprenden están a este lado y los que no aprenden están a este otro lado. Y la gente llega a pensar que estos son buenos alumnos, estos son medianos y estos son malos. Y piensan eso porque no han trabajado con ellos, porque eso soluciona el problema de inmediato pero domina la injusticia. Porque ellos venían a aprender...

¿Es ése es el panorama actual de la educación chilena?

Está en el mismo sufrimiento que ha estado todo el tiempo, variando los periodos. Usted se educa para construir una sociedad más justa que la que tiene y uno tendría que ver que esa justicia se produce al interior de las escuelas, si no se produce los niños no van a aprender a hacerla... Tiene que ser justa porque te anticipa a algo que toavía no existe y yo tengo que anticipar esa sociedad. Yo sé que ahora no está, pero yo la quiero hacer. Yo sé que la puedo hacer ahora, en mi clase, yo sé que es muy limitado, pero aquí la voy a hacer.

En eso estoy metido yo. En asegurar los aprendizajes, ¿qué significa? Que ningún niño salga de la escuela básica sin saber... En esa pelea estoy yo... me he pasado la vida en lo mismo... soy un tipo muy monótono y sin varantes, pero hay que pelear por eso y donde lo dejen a usted jugar sus cartas, usted las juega.

¿Cuáles son la dificultades para que no se obtengan esos aprendizajes básicos?

Que el profesor no conoce otra escuela que la suya. O sea sólo conoce lo que sabe y qué es lo que le piden a él. A él piden que pase el programa de Tercer Año Básico... Y yo le digo: No, haga esto, averigüe en qué nivel están los niños que le tocaron a usted.
- ¿Pero qué saco con averiguralo?
- Es que no puede partir sin saber en qué nivel están.
- Pero tengo que pasar el programa...
- No, no lo puede pasar, esa no es su misión.
- ¿Quiere decir que no puedo pasar el programa?
- No, no le estoy diciendo eso... pasar un programa significa que yo voy a producir con este material aprendizajes en los niños que me tocaron y yo tengo que saber qué saben...
Los niños están ahí sin entender.. si usted empieza a dialogar con los niños y a preguntar qué es lo que entienden, ocurren cosas. Como una vez con 52 alumnos yo no sabía que hacer. Me dijeron: "somos muchos pero aquí en este curso hay siete a los que usted toda la vida les ha puesto un 7... ¿por qué no los nombra ayudantes suyos?" No existían esas cosas en ese tiempo, pero yo dije: "Tienen razón", voy a ordenar mi curso de otra manera. Voy a hacer una clase para todos y se lo encargaba a los siete de la fama. Al final usted está contento porque tiene a los 52 ganadores.

Por fin duerme tranquilo...

Es una maravilla. Usted se siente cansado pero lo pasa bien. A usted le va a dar risa, pero suelo decirle a los profesores: "Mire, para lo que le pagan a un profesor, da no sé qué hacer malas clases ,es aburrido y cansador. Y al final del mes, de lo mal que lo ha pasado, le pagan una porquería de sueldo. Yo le propongo que por lo menos lo pasemos bien haciendo buenas clases, produciendo aprendizajes en los chiquillos... Así el único día que los pasamos mal es el día del cheque...

(se ríe)

Era muy agradable cuando usted en la sala de profesores está cortando las huinchas por ir a su curso porque ellos están trabajando. No hay cosa más rica que encontrarse con 40 chiquillos chicos que están a la espera de que con usted van a aprender. Antes no habían aprendido, pero les dijeron que con usted, sí. Y piensa: "yo despierto esas ilusiones, ¡madre mía!. Hay que pensarla mil veces para no quedar mal parados..."


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